Con una superficie de 10.000 metros cuadrados, el Canódrom de Meridiana, inaugurado en 1964, es una obra de los arquitectos Antonio Bonet y Josep Puig Torné. Una impresionante estructura de parasoles colgantes y una grada inspirada en la estética industrial de los años cincuenta hizo que ganara el premio FAD de diseño en cuanto se inauguró el recinto.

El edificio del Canódrom es un buen ejemplo de la arquitectura lineal y purista de los años sesenta, con una fuerte influencia del estilo industrial. La construcción, que todavía se conserva tal como se proyectó, tiene dos plantas. La primera es una prolongación de los terrenos a pie de pista, donde la elíptica de 265 metros marca el trazado. La segunda planta se levanta completamente separada del suelo con pilares metálicos y se transforma en un mirador. Visto desde una perspectiva más elevada, parecen las alas de un avión, y todo el conjunto tiene un aspecto muy dinámico.

Durante muchos años, hasta su cierre el 22 de febrero de 2006, el Canódrom fue un lugar de ocio para las familias del barrio de Sant Andreu, puesto que estaba rodeado de zonas verdes, que hacían las funciones de parque.

Bajo el impulso de la Dirección de Creatividad e Innovación del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) se inicia el proceso hacia la remodelación definitiva del espacio y la acogida del pionero Parque de Investigación Creativa para dotar de un punto de encuentro a las industrias creativas de la ciudad, donde se puedan desarrollar proyectos de cariz empresarial.